Lo primero que tengo que decir es que no sé hablar alemán, he estado en Alemania unas pocas veces y hace muchos años y que no estoy especialmente interesado por la cultura alemana, al menos no más que la francesa o la italiana. De hecho, de estar más interesado por la cultura de algún país europeo que no sea el mío, estaría interesado por la cultura británica, cuna de grandes escritores y, porque además, sé algo de inglés, pero nada de alemán.
Sí estoy interesado por la historia en general y, en particular, por la alemana. ¿Las razones? Quizás sea porque los alemanes son unos tipos raros, no como individuos en particular, sino como pueblo. Si me interesara por la historia alemana encontraría numerosas analogías con la española, como por ejemplo, el rechazo a pagar impuestos, lo que conduce al fraude fiscal y al trabajo en negro. Deben haber muchas más analogías entre italianos y españoles, pero al escribir estas líneas, no se me ocurre ninguna más. Posiblemente si le preguntáramos a algún alemán las similitudes entre españoles e italianos nos diría la vagancia, el poco interés en cumplir los compromisos que hemos contraido y, quizás muchas más que yo no recuerdo.
Pero es indudable que los españoles y los alemanes somos bastante diferentes. Como economista esas diferencias se ven mucho más. La industria española, con la sola excepción de la vasca, se ha decantado históricamente siempre hacia la industria ligera, es decir, con poca inversión en maquinaria y mucha mano de obra barata. Si hace unos 20 años la industria española producía un tercio del PIB, ahora produce, decima más, décima menos, la mitad, es decir, un sexto.
Otra gran diferencia se puede resumir en la famosa frase de Unamuno: "¡Qué inventen ellos!" Ellos, son los extranjeros, entre ellos los alemanes. Bien sabida es la calidad de los productos alemanes. Una vez en los años 80 le compré a un primo una cámara de fotos alemana marca Porst, poco conocida pero muy buena. Ignoro cuando la compró él, pero me aseguró que la compró durante el franquismo, cuando no se importaban muchas cosas de Alemania y de otros países, y la gente que iba a Alemania recibía encargos del tipo "Por favor, tráeme esto o lo otro." Me duró hasta 2001, cuando se me cayó al suelo y se rompió. Probablemente había sido fabricada en 2001. Un fotógrafo al que le llevé a revelar un carrete de fotos me preguntó una vez por el modelo de cámara de fotos que hizo las fotos. Me aseguró que las fotos eran de muy buena calidad.
Podría hablar de muchas más diferencias, pero ahora mismo no se me ocurren ninguna más. De todos modos las iremos descubiendo juntos al escribir este blog. Espero que os guste.

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